15 abr. 2015

NO SÉ QUIÉN SOY. ¿QUIÉN SOY YO?






Estamos apegados a nuestros pensamientos, a nuestras emociones, a nuestro cuerpo físico, nos identificamos con ellos, creemos que somos ellos. Cuando nos iniciamos en la búsqueda de la verdad, el trabajo ha de centrarse en desapegarnos, en deconstruir todos estos conceptos.

Los pensamientos nos llevan sin permiso de paseo, en realidad son ellos los que se han hecho dueños  de nuestra vida y precisamente el paseo por donde nos llevan no suele ser agradable. Por ello es importante observar nuestros pensamientos y no apegarnos a ellos, ni a los positivos, ni a los negativos. No intentes alterar el estado natural de la mente. 

Obsérvala sin ningún esfuerzo. No hagas nada, sólo observa.

Hoy en día en nuestros hogares tenemos casi todos presente una imagen de Buda, esta imagen evoca un sentimiento de quietud y de conciencia de no acción. La iluminación, a fin de cuentas, consiste en transcender todo el sistema de creencias y toda actividad estúpida.


Una vez iniciada esta búsqueda puede llegar a parecer interminable y agónica, buscamos, buscamos y requete buscamos y por debajo, en nuestro interior tenemos la sensación de seguir sintiéndonos separados del Universo, de lo divino. Así es como descubrimos nuestro vacío interior.

Nuestras vidas están tan orientadas hacia el mundo exterior, que hemos olvidado que también poseemos un mundo interior, mucho más amplio e interesante que ese hacia el que estamos constantemente asomados. No hay nada fuera de nosotros que pueda proporcionarnos verdadera satisfacción (ni  maestros, ni a una pareja, ni nada material). 

Entonces ¿hacia dónde podemos dirigir esta búsqueda?

Esta misma pregunta se la hizo Buda y fue la que le condujo al camino del despertar.

Lo importante, para despertar a la Verdad es no perderse en el mundo de las ilusiones que ofrece el mundo (trabajo, relaciones, nuestros logros, etc). Difícil ¿verdad? Ya que estamos perdidos de tanto soñar despiertos.

Nuestra imagen es el papel más importante que interpretamos. No tenemos que olvidar que es sólo un papel, una identidad virtual. Realmente la primera pregunta para un buscador sería ¿Quién soy yo?,  para descubrir que no sabemos quiénes somos.  Nos cuesta mucho reconocer que no sabemos quiénes somos, así que fingimos que si que lo sabemos y esta osadía nos sale muy cara.


Así que el propósito de la meditación es preguntarse a uno mismo ¿quién soy yo?, una y otra vez. Hemos de ir poco a poco eliminando todas las capas de nuestra autoimagen.

No te identifiques con tu cuerpo, tienes un cuerpo, tú  no eres tu cuerpo; no te identifiques con tu profesión, no eres médico, te dedicas a la medicina;  no eres el marido o la mujer de Pepito o Pepita, estas compartiendo tu vida con ellos; no te identifiques con tu ropa, no eres unos trapitos de marca o sin ella con los que identificarse. 

Transciende todas estas ideas  con las que hasta ahora te estas identificando, deja de alimentar a tu falso yo.

Todo empieza por liberarse de los pensamientos y creencias sobre uno mismo. Así, poco a poco, empezamos a romper ese muro de ladrillos conceptuales con el que hemos construido el personaje ilusorio del yo, que es lo que nos produce esa sensación de separación.

Entonces puedes observar que cuando nuestra identidad se ve amenazada tendemos a sentir miedo, angustia, fragilidad, inseguridad… Pero también podemos verlo desde otra perspectiva, es una oportunidad de cambiar nuestra vida, de ir descubriendo la verdad. 

No estoy descubriendo nada nuevo, no soy tan lumbreras e innovadora, esta es una sabiduría inmortal que trabaja las filosofías perennes. Y hasta que no seamos capaces de ir deconstruyendo esta falsa e ilusoria identidad del yo, no iremos muy lejos en la búsqueda.

Cuando descubrimos que más allá de este personaje y de este mundo virtual existe algo más, algo increíblemente elevado, pleno y bello, entonces nuestra búsqueda habrá concluido.

Recuerda que el ego se ha convertido en un amo astuto y siempre busca la forma de mantenernos esclavizados en la ignorancia, a través del poder, de la rigidez mental, del querer tener razón, de las relaciones, de los logros, del aspecto físico... Nuestra mente egóica sólo quiere tomar todo aquello que desea, su sed es insaciable y a nosotros nos genera cada vez más y más vacío.

Descubre estas mentiras que te dices a ti mismo, que te dicen los demás y poco a poco irás descubriendo la verdad.

Muchos se quedan en el camino ya que una parte de nosotros se resiste a morir. Esto lo he experimentado en un par de ocasiones cuando he sentido que “una puerta” se abría para mostrarme esta Verdad tan ansiada y he reculado, no me sentía preparada para dar ese salto y  dejar morir mi falsa identidad.

Si lo sé, es contradictorio, busca que te busca y cuando se presente la ocasión salgo por patas. Así de fuerte y poderoso es el ego, así de fuertes y poderosas son las creencias que dirigen nuestras vidas desde el inconsciente.

Lo importante, es ir desmantelando poco a poco  todas estas creencias, las emociones condicionantes e ir logrando construirnos como seres cada vez más libres. Así cuando se presente de nuevo la ocasión seamo más libres de todas estas limitaciones y condicionantes y  de reconocer nuestra verdadera esencia, la Verdad de lo que realmente somos.

 Lourdes Morales Mesa
Professional Certified Coach-PCC
Personal, Executive & Leadership Coaching
Consultora Cabalista


"Yo no puedo enseñaros nada, sólo puedo ayudaros a encontrar el conocimiento en vosotros mismos, lo cual es mucho mejor que traspasaros mi poca sabiduría."
Sócrates

3 comentarios: