24 oct. 2011

DESIERTO DESPIERTO.

Acabo de llegar del desierto y he descubierto que el desierto habla, su lenguaje es el del Universo.

El desierto es silencio, pero el silencio está despierto y lleno de vida.  

Si comprendes al desierto entiendes que se manifiesta  a través de señales que se expresan en nuestro interior.

El silencio es el poder más grande que existe, nos centra en el instante. En ese instante, los actos más pequeños de nuestra vida, los más elementales, así como las cosas más grandes, tienen la misma trascendencia, porque todo forma parte de la misma realidad eterna.

La gente del desierto transmite paz, serenidad, bondad, armonía.


Regreso del desierto limpia por dentro, libre de juicios y creencias, llena de paz, serenidad, bondad y armonía.  

Me gustaría describir, si es que es posible, los efectos del silencio:

- Mi mente se aclara, se armoniza y se ahonda. En el silencio permito que todo esto se pose y se estructure por sí mismo.

- En el silencio siento que se desarrolla mi sensibilidad interna, es decir, que afina mi percepción, percepción sutil. Esta percepción abarca todas las vías intuitivas.

- Percibo, descubro, vivencio esta unidad profunda que hay detrás de toda la multiplicidad de formas y manifestaciones. Lo vivencio como experiencia y deja de ser una idea o creencia.

- Gracias al silencio profundo viene la paz. La auténtica paz, la paz de la que surge luego toda actividad.

- En el silencio puedo acumular fuerzas físicas, afectivas, mentales y espirituales.

- Me pongo en sintonía con el poder creador único, y éste se expresa entonces a través de mí.

 Gracias desierto, desierto despierto.

P.D.: Gracias a Ross, Karmen, Laura, Elena, Ana, Susana y a Uma, mujeres de las estrellas, con vosotras he hecho este maravilloso viaje que ha traspasado las fronteras del aquí y el ahora. Os llevo en mi corazón.



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