8 ene. 2012

SI NO TUVIERAS MIEDO, ¿QUÉ HARÍAS?


Todos nacemos en un estado de conciencia de unión, equilibrio y armonía perfecta. Hay equilibrio entre la mente y el corazón, los pensamientos y los sentimientos. Este es el estado de conciencia al que debemos aspirar todos balanceando estas polaridades y venciendo al más grande enemigo que tenemos los seres humanos: el miedo.

El miedo no es nocivo, es una emoción de las llamadas naturales, es decir, nacimos con él y lo tenemos para preservar nuestra vida, así que es totalmente lógico y natural, el problema es cuando se nos va de la mano, cuando ya no podemos controlarlo, ahí se convierte en temor y hasta llega a paralizarnos.

¿Cómo hemos llegado a este estado? Hemos perdido el control entre lo que pensamos y lo que sentimos. La mente es la que lleva el control y va como un tren descontrolado de un pensamiento a otro, sin orden, sin sentido y así el corazón y los sentimientos van como pasajeros de ese tren, experimentando el miedo imperante en el colectivo humano.

Pocas personas saben que lo contrario al amor no es el odio, sino el miedo.

Vivimos en el miedo cuando nos es difícil abrir nuestro corazón.
Vivimos en el miedo cuando no aceptamos una parte de nosotros mismos, aquella que no nos gusta, nuestra sombra.
Vivimos en el miedo cuando no sabemos comprender a los otros.
Vivimos en el miedo cuando tememos por el futuro y no confiamos en el sustento infinito proveniente del universo.
Vivimos en el miedo cuando no confiamos en que somos perfectos, libres.
Vivimos en el miedo cuando dejamos de ser nosotros mismos para encajar en el medio en el cual nos desenvolvemos, cuando adoptamos patrones de conducta aun sin quererlo, únicamente para no sentirnos solos.
Vivimos en el miedo cuando todo se razona, todo se piensa. Cuando se quiere alcanzar un estado de conciencia superior con el simple hecho de “pensarlo”, razonándolo y así, sólo se consigue ver la punta del iceberg. Es difícil vivir la verdad cuando únicamente se trata de comprenderla pensándola. Es difícil encontrar la verdadera libertad sin encontrar un equilibrio primeramente en nuestro interior.

Todos y cada uno de nosotros, habitantes de este planeta tierra hemos vivido en el miedo durante mucho tiempo de una u otra forma. Este es el estado de conciencia imperante en el colectivo mental humano y es a ese colectivo mental al que hemos vividos conectados desde nuestro nacimiento.

En la actualidad, por las circunstancias que estamos viviendo, sobre todo en el mundo económico, el miedo se presenta constantemente y con él perdemos toda nuestra libertad, nuestra paz interior y nuestra creatividad.

 

Salir del miedo implica desconectarse de la propia mente, aquella parte de nosotros, que, querámoslo o no, esta conectada al colectivo humano, y es que nuestra mente se siente muy cómoda en el miedo, en la separación.

Cuando tomamos el mando de nuestra mente, es cuando ella cumple a la perfección su función ya que gracias a la mente podemos visualizar y darle forma a nuestros sueños. El problema es cuando vivimos únicamente siendo mente y dejamos de lado al corazón y al sentimiento, la mente es útil, si, pero lo es cuando se logra equilibrarla, cuando es cómplice del corazón para crear realidades maravillosas, cuando, esas realidades las sentimos intensamente, mas allá de simplemente pensarlas y visualizarlas. 

 

Salimos del miedo cuando dejamos de razonarlo todo y nos tomamos un momento para sentirlo, para conectarnos a la vida y experimentarla. Salimos del miedo cuando nos permitimos encontrar dentro de nosotros nuestra verdad y nuestra luz.

¿Vas a permitir que el miedo le gane terreno a tu vida y te ponga una zancadilla para que caigas? Sal de ahí y comete el mundo...
LOURDES MORALES
Coach Co-Active CPCC
Desarrollo Personal, Profesional y de Equipos.


6 comentarios:

  1. Que acertado Lourdes, como todo lo que escribes. Enhorabuena. Un besazo. JOSE luis almeria

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  2. En esas estamos, ¿no?

    ¡A ser valientes!

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  3. Una belleza este ensayo donde plasmas, seguramente, tu propio caminar. Llegué a tu blog perdiendo algunos miedos personales, como se llega a tantas cosas de las que merecen la pena. Me convierto en seguidor de tu trabajo y tomo el permiso de llevar esa especie de graffiti porque pierdo el miedo.

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    1. Gracias Camilo, eres bienvenido.
      Recuerda que somos amor y que el miedo es justo lo contrario al amor.
      Así que cuando sientas miedo dale amor y se irá corriendo.
      Gracias por tu comentario y por quedarte por esta tu casa.

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