6 dic. 2010

Manipulación, Venganza, Súplica y Resignación.

ESTRATEGIA DE LA MANIPULACIÓN

Manipulamos a través del dinero, del amor, del sexo, la inteligencia, el poder, la edad, la culpa, las concesiones, la adulación o, simplemente, quedando bien. Manipulamos haciendo pucheros o pasando de todo y simulando que no nos importa o no necesitamos nada.

La energía de la manipulación es engañosa, calculadora y deshonesta. Usamos nuestra inteligencia para controlar a la otra persona a través del engaño. Lamentablemente, nuestro comportamiento manipulador se vuelve inconsciente, y luego lo repetimos sin darnos cuenta.


Los demás sí que lo ven, sienten nuestra manipulación y se alejan para protegerse. Entonces nuestro niño se siente todavía más abandonado y asustado y encuentra motivos para ser político.


ESTRATEGIA DE LA VENGANZA

Cuando alguien nos hace daño, registramos el dolor. Algunas veces reaccionamos de inmediato, pero a menudo, cuando nos han herido, estamos demasiado conmocionados, desanimados y humillados como para responder, así que guardamos la herida bajo una máscara, simulando que no nos importa. Estos resentimientos surgen en forma de chismorreos negativos, juicios o sarcasmos. También el aislamiento o el estar muy ocupado son tácticas de venganza.

Una persona que reabre nuestra herida en el presente se lleva toda la artillería de nuestro ataque por resentimientos enterrados, queremos herir a la otra persona por todas las heridas que llevamos dentro. Rara vez esto es racional.

Lo podemos hacer de forma directa castigando, aislando, rebajando a la otra persona o siendo sarcásticos, pero también podemos hacerlo de forma indirecta haciendo algo que sabemos puede herir a la otra persona cuando lo descubra.

Cuando nos sentimos heridos y nos recobramos de la impresión y el colapso, planeamos como ajustar las cuentas. Nuestro niño herido tiene memoria de elefante.


ESTRATEGIA DE LA SÚPLICA

Estamos utilizando esta estrategia cuando caemos en la vergüenza y en la humillación. Nos sentimos desesperados, hemos renunciado a todos los esfuerzos por mantener nuestra dignidad y lo único que nos importa es conseguir el amor.

La energía de la súplica es humillante y nos descalifica; cuanto más suplicamos, peor nos sentimos. Está motivada por la sensación de pánico y pérdida tal, que generalmente nos impide hacer nada más.

Nos convertimos en mendigos habituales porque todo el tiempo estamos anticipando el rechazo. Lamentablemente, esta misma sospecha provoca que todo se convierta en realidad, creando la respuesta que tanto tememos. Anticipando el rechazo nos convertimos en mendigos y la otra persona se aleja o nos deja por culpa de nuestra súplica.


ESTRATEGIA DE LA RESIGNACIÓN

Nos retiramos en desesperación porque en la superficie hemos perdido nuestra energía para cambiar a la otra persona. Nos sentimos impotentes y nos retiramos a nuestra cueva, ese lugar interior conocido y seguro, pero aislado. Solemos ir allí cuando las estrategias nos han fallado. Sentimos un profundo enfado con la existencia y un deseo de que las cosas sean diferentes.

La resignación no es una solución para nada. No podemos vivir sin amor. La renuncia nos lleva de forma más profunda a la depresión o al cinismo. Nos solemos resignar durante un tiempo, pero como nuestra necesidad de amor es tan fuerte, volvemos a salir de la cueva y lo intentamos de nuevo.




5 comentarios:

  1. Hola Compi, cuanto voy a aprender de tus post, felicidades por este nuevo!

    En mi caso necesito desaprender, desenmarañar todas mis tácticas y estrategías aprendidas o aprehendidas para continuar compartiendo desde la cercania y la honestidad como muy bien has dicho antes.

    Te envío un abrazo grande y lleno de la salud de un niño de cinco años (la necesito!)

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  2. Gracias Diego.
    Deconstruir para construir de nuevo con conciencia. Ya nos lo podían haber enseñado de pequeños en la escuela, años de ventaja llevaríamos.
    Recuperarás la salud, confía.

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  3. Así es... nuestro personaje hace gala de diversas estrategias para manipular y autoafirmarse. Cuando se produce ese retiro a la caverna donde escasea la luz, empezamos a ver nuestras propias sombras. Compasión para con ellas será el camino para volver a salir y permitir que nuestro Ser nuevamente se exprese a través de la luz y el amor.

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  4. Bea, no sabes lo bien que resuenan en mi tus palabras en este preciso momento. Gracias.

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  5. Gracias a ti por compartir este espacio tan hermoso de sabiduría y reflexión...

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